Highway 1: elefantes marinos y pueblos costeros

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Escrito por  16.Viajes    ·   23 Mar 2019  


La costa del pacífico se recorre por la carretera Highway 1. Es espectacular conducir viendo los acantilados y los contrastes del océano con la flora y fauna que te ofrecen las reservas naturales. Nosotros nos fuimos enamorados de los elefantes marinos de San Simeon, un espectáculo de la naturaleza que no tiene desperdicio. Además de la de pueblecitos pintorescos que te vas encontrando por el camino.


Día 1: Monterey, Carmel by the sea, Point Lobos

Salimos de San Francisco a eso de las 6 de la tarde, paramos a cenar por el camino y llegamos al hostal de Monterey sobre las 10. Así que nos fuimos a dormir casi nada más llegar y aprovechamos para madrugar al día siguiente y tener más horas de luz.


Monterey

Por la mañana paseamos por Cannery row y Old Fisherman’s Wharf. Nos pareció en general un sitio bastante tranquilo. Al ser una ciudad costera suponemos que en los meses de invierno hay bastante menos actividad que en verano, pero aún así, nos vino bien para relajarnos un poco paseando por aquí.




Bajando por la Highway 1, la autovía de la costa del pacífico también llamada “autovía de Cabrillo”, fuimos parando en distintos puntos de interés: algunos que teníamos pensados y otros que nos fuimos encontrando por el camino.


Carmel by the sea

Este pueblecito, del que Clint Eastwood fue alcalde en 1986, merece sin duda una visita si te encuentras viajando por la costa. Se encuentra dentro del condado de Monterey.

El pueblo en sí es super pintoresco, con un montón de tiendecitas locales decoradas con mucho gusto. Tiene una playa de arena blanca con un contraste de árboles muy curiosos y llenos de ardillas, donde aparentemente se pueden encontrar nutrias marinas jugueteando con las olas. Es además muy popular entre surfistas. Y sí, Eastwood fue alcalde de Carmel en los años 80. Por lo visto tiene una pasión especial por este pequeño pueblo y lo cierto es que a nosotros nos encantó. Tiene algo mágico que hace que te quieras quedar ahí en la playa a admirar el océano durante horas.




Eastwood ha querido de alguna manera tener Carmel presente en su vida profesional. Malpaso productions es el nombre que escogió para su productora y viene dado por el arroyo Malpaso (Malpaso creek) que se encuentra al sur de Carmel. En 1971 dirigió su primera película, “Play Misty for Me”, la que rodó en Carmel y Monterey y en donde aparecen numerosos símbolos de la zona como Point Lobos.


Durante sus dos años de alcaldía, decidió comprar el histórico Mission Ranch para evitar que fuera destruido para construir viviendas. La historia de este rancho data de 1850 como una de las primeras granjas de leche o vaquerías en California. Ha pasado por numerosos propietarios hasta que Eastwood lo compró y reformó para recuperar la esencia del rancho original. Actualmente es un hotel con encanto que tiene un restaurante muy popular por su Sunday brunch.


Además de éste, fue propietario del restaurante Hog's Breath Inn, también en Carmel, aunque lo vendió hace años. La decoración hace tributo a muchas de sus películas y tiene una terraza muy acogedora. Nosotros decidimos comer aquí ya que nos lo habían recomendado unos lugareños y nos encantó.




Tomamos unas hamburguesas muy buenas y una cerveza de trigo local que estaba buenísima, Carmel Wheat.


 


Después de comer nos fuimos a ver la Mission San Carlos Borromeo de 1797, que es una de las basílicas restauradas de forma más auténtica en CaliforniaNo podíamos pararnos mucho puesto que nos quedaban pocas horas de luz,  además cobraban una entrada de $10 por persona y no nos merecía la pena para entrar y salir, así que nos quedamos con ganas de entrar pero continuamos nuestro rumbo por la costa. La siguiente parada que hicimos fue sin planear, encontramos una reserva natural que resultó ser el lugar perfecto para ver la puesta de sol.


Point Lobos, reserva natural donde avistar ballenas

Point Lobos ha sido considerada como la “joya de la coronade entre las 280 reservas naturales de California. La entrada a este parque natural cuesta $10 por vehículo. Es perfecta para los amantes de la naturaleza, el contraste de las dramáticas formaciones rocosas, cipreses y pinos de Monterey y el océano es impresionante. En la página oficial de la reserva natural se puede encontrar toda esta información más detallada.




Point Lobos también cuenta con una gran diversidad animal, más de 20 especies de mamíferos viven aquí, aunque los más fáciles de ver son los que están activos durante el día como ardillas o pequeños roedores. Entre los predadores se pueden encontrar zorros y linces. Por lo visto, otros animales como mapaches y mofetas son visibles al caer la tarde o de madrugada, cuando el parque está cerrado pero a veces se pueden encontrar huellas de estos animalillos por el camino.

Una vez dentro, hay una caseta donde voluntarios del parque te dan una pequeña guía y te cuentan un poco lo que puedes ver. Tienen pelajes de diferentes animales marinos como leones marinos, focas, elefantes marinos y nutrias marinas para que puedas tocar y aprender a diferenciar.


Nosotros no estuvimos más de una hora puesto que anochecía temprano y el parque lo cerraban a las 17:00. Aún así pudimos ver ballenas a lo lejos (si tienes prismáticos, es el momento de usarlos) y una puesta de sol preciosa, aunque ésta no la vimos dentro del parque sino fuera en una playa que encontramos a un par de kilómetros por la carretera de Cabrillo.




Con la noche ya casi encima, decidimos conducir hasta Morrobay, donde teníamos reservado el hostal esa noche. Conducir por la costa durante el día es una pasada pero al caer la noche, el camino se hace más largo y pesado y las curvas parecen multiplicarse. Para coger la autovía había que volver a Monterey así que una vez pasado Point Lobos y Big Sur no nos merecía la pena volver.


Día 2: Morro Bay, Hearst San Simeon State Park, Avila Beach

Hicimos noche en Morro Bay pero enseguida nos dimos cuenta que no había mucho que ver en este pequeño pueblo aparte de un gran peñón o saliente en el mar (Morro), cerca de la orilla de la playa. Lo que sí teníamos cerca era San Simeon. Habíamos pasado con el coche la noche anterior pero evidentemente no habíamos podido ver nada. Nos habían dicho que podíamos ver elefantes marinos en Hearst San Simeon State Park, donde se encuentra la playa Piedras Blancas, a 40 minutos en coche de Morro Bay. No nos lo pensamos y fuimos directamente.


Hearst San Simeon State Park

Los elefantes marinos reciben este nombre por su gran tamaño y por la gran nariz con forma de trompa que tienen los machos. Están en el océano la mayor parte del tiempo, pero regresan a la tierra dos veces al año: en el invierno para la época de apareamiento y cría y a finales de la primavera para la época de muda.




Los machos están preparados para luchar entre ellos, tienen dientes afilados, mucha fuerza, y un tamaño y peso bastante imponente. Son tres veces el tamaño de las hembras.


Durante la época de cría los machos “barritan” o “rugen” intimidando a los otros machos que buscan la dominancia del grupo. El macho dominante tiene el derecho a procrear con un grupo de entre 10 y 60 hembras, ¡pues sí que tienen trabajo!




En nuestra visita, durante el mes de Enero, pudimos observar su comportamiento territorial con estas peleas de “rugidos”, con las que los machos ganarían un lugar u otro de la playa. Fue impresionante verlos tan de cerca, no había apenas gente por lo que también disfrutamos en tranquilidad de este espectáculo de la naturaleza. Al mismo tiempo, se podían ver otros durmiendo tan ricamente y ajenos a toda pelea posible.




Los elefantes marinos junto con las ballenas, fueron masivamente cazados durante el siglo XVIII hasta principios del siglo XX por su grasa la cual utilizaban para aceites y lubricantes. Esta especie ha estado en peligro grave de extinción, habiendo quedado tan sólo una colonia de unos 50 ejemplares en la isla de Guadalupe. El desarrollo de keroseno y la protección recibida por México a principios del siglo 20 redujo considerablemente la caza de estos animales. La población aumentó y hoy en día se pueden contar al menos 225.000. Para ver más información podéis visitar la página oficial aquí.


También nos habían recomendado visitar el espectacular Hearst Castle, declarado sitio histórico de la humanidad el cual se encuentra en San Simeon, muy cerca de Piedras Blancas. Se puede ver desde la carretera principal de la costa. Desafortunadamente, no tuvimos tiempo de visitarlo aunque nos quedamos con las ganas.


Leyendo sobre esto, me pareció interesante la historia de su construcción, o mejor dicho quien lo diseñara. William Hearst, quien heredó el rancho familiar, contrató a la arquitecto Julia Morgan, pionera de la arquitectura, para que construyera el histórico Hearst Castle entre 1917 y 1949. Julia Morgan fue la primera mujer que estudió arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de París, la primera en tener su estudio de arquitectura en California y la primera mujer también ganadora de la medalla de oro del Instituto Americano de Arquitectos. Aparentemente, mucha de la popularidad de este castillo fue ganada durante los años 20-30 cuando estrellas de Hollywood y políticos de la elite como Charlie Chaplin y Winston Churchill a menudo lo visitaban.


Avila beach

Salimos de San Simeon para llegar a nuestro siguiente destino: el Valle de Santa Ynez. Antes de conducir hacia el interior, quisimos aprovechar un poco más de la costa, así que hicimos una paradita en Avila Beach. Dimos un paseo por esta bonita playa y nos tomamos un café y el croissant más caro de la historia en un bar a orillas de la playa. La mejor palabra para definir este momento fue, sin duda alguna, tranquilidad.




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