Qué visitar en dos días en San Francisco

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Escrito por  16.Viajes    ·   11 Mar 2019  


San Francisco es una de esas ciudades que te marcan para siempre, ya que la hemos visto tantas veces en películas y anuncios (gracias Mafre...) que, una vez allí, es difícil sentirse un forastero. Podríamos decir que tiene de todo: playa, una bahía preciosa, un skyline de infarto, un bosque con los árboles más altos del mundo (Redwoods) y el puente más famoso que existe. Visitar San Francisco debería, por esto y mucho más, estar en la agenda de todo viajero inquieto que se precie y no podía faltar en nuestro road trip por California.

Nosotros estuvimos dos días en esta icónica ciudad y resaltamos las cosas que nos dio tiempo a ver y que consideramos imprescindibles para sacar todo el partido posible a vuestra estancia en San Francisco. Hay que tener en cuenta que nuestra visita a San Francisco fue en invierno y los días eran más cortos que en verano.


Contenido

  1. Alojamiento en San Francisco
  2. Qué ver en San Francisco en dos días
    1. Día 1: Painted Ladies, Chinatown, Fisherman Wharf, Financial district
      1. Desayuno y ver las Painted Ladies en San Francisco
      2. Chinatown en San Francisco
      3. Visita a Fisherman's Wharf y clam chowder bread bowl
      4. El tranvía de San Francisco: Cable Car
      5. El distrito financiero de San Francisco
      6. Cena en Mission District: barrio con sabor a México
      7. El downtown de San Francisco: una visita a evitar de noche
    2. Día 2: Golden Gate y Alcatraz. Lombard Street en coche y anochecer en Twin Peaks
      1. El puente de San Francisco: Golden Gate
      2. Visita a Sausalito
      3. Visita a la Isla de Alcatraz: la cárcel más segura del mundo
      4. Conducir por Lombard Street
      5. Anochecer en Twin Peaks


Alojamiento en San Francisco

Encontrar alojamiento en San Francisco puede ser complicado si vas buscando algo económico, con aparcamiento y cerca del centro. Esta es la ciudad de Silicon Valley así que en general todo es bastante caro. Hay que tener cuidado con la ubicación del alojamiento pues el distrito financiero (downtown) y uno de los barrios marginales más conocidos, The Tenderloin, están colindando y pasas de uno al otro casi sin darte cuenta. Es mejor evitar pasear por este barrio especialmente por la noche, en este post os contamos nuestra experiencia.

En nuestro caso nos alojamos en el hotel Beresford. La ubicación era perfecta, muy céntrica y con servicio de aparcacoches (valet parking), aunque no estaba incluido en el precio de la habitación. El trato fue un poco rudo por parte de la recepcionista y del botones (bellboy), que nos estaba pidiendo propina antes de que tuviéramos la oportunidad de darle. Pero quitando esto, el hotel nos resultó bastante cómodo en general.


Qué ver en San Francisco en dos días

Día 1: Painted Ladies, Chinatown, Fisherman Wharf, Financial district

Desayuno y ver las Painted Ladies en San Francisco

Nos levantamos y después de un desayuno de azúcar pura (croissants, muffins y otros dulces), recurso más que explotado en muchos buffets californianos, nos dirigimos a nuestra primera visita del día: Painted Ladies. Decidimos coger el coche ya que el día estaba un poco lluvioso (aparentemente, el clima típico de San Francisco) y andando eran unos 40 minutos. Aparcamos justo en la misma calle, Steiner Street frente a Alamo Square Park. Las painted ladies son las famosas casitas en donde veíamos a las gemelas Olsen en “Padres Forzosos”, allá por los años 90. Con el entusiasmo de echar fotos, tuvimos un pequeño percance en el parque: el césped resbaladizo y las Converse no resultaron ser la mejor  combinación y Tirso acabó deslizándose colina abajo y con sus pantalones nuevos llenos de barro.




Como no quedamos muy contentos con nuestra foto nubosa, aprovechamos al día siguiente y pasamos de nuevo con el día despejado para fotografiar de forma más merecida estas casitas


Chinatown en San Francisco

Volvimos al hotel a hacer borrón y cuenta nueva y a cambiarnos de ropa. Está vez, dejamos el coche en el parking y nos fuimos andando al barrio chino (Chinatown), que estaba muy cerca del hotel (15 minutos andando). Por suerte, había despejado y el sol había salido, con lo que la ciudad resaltaba mucho más.

Según leímos, el Chinatown de San Francisco es uno de los barrios chinos más antiguos y mejor establecidos de los Estados Unidos. Era particularmente bonito, con montones de tiendas, bares, colores y más colores. Es definitivamente un buen sitio para comprar souvenirs de todo tipo y a un precio asequible.




Visita a Fisherman's Wharf y clam chowder bread bowl

Recorrimos todo el barrio y continuamos hasta bajar a Fisherman’s Wharf, un embarcadero lleno de vida, tiendas de souvenirs, bares, montones de puestos de comida y espectáculos callejeros. El famoso Pier 39, con montones de sitios para comer y mucho ambiente. En definitiva, una parada obligatoria cuando se visita San Francisco.






Aquí paramos a comer el famoso clam chowder bread bowl, que es básicamente una sopa de marisco metida dentro de un pan redondo. Nos pareció bastante sabroso, merece la pena probarlo sin duda. Eso sí, ¡hay que tener cuidado con las gaviotas! A la que te despistas están ahí intentando robarte tu comida.




Allí podréis encontrar también el Museé Mécanique: una colección de más 300 máquinas recreativas de todas las épocas que está abierto al público y que contiene verdaderas rarezas.


El tranvía de San Francisco: Cable Car

Y ya sí con la barriga llena, nos dirigimos rumbo al distrito financiero. Cogimos el popular Cable Car que salía desde Fisherman's Wharf y nos dejó en el downtown, al lado del distrito financiero. El billete sencillo nos costó $7 por persona. Primero cometimos el error de meternos dentro del vagón, pero luego salimos a la parte exterior en cuanto se bajó gente. ¡Era mucho más divertido ir de pie o sentado en la parte que da al aire libre!




El distrito financiero de San Francisco

La lluvia regresó y nos acompañó el resto de la tarde pero nos dejó unas bonitas fotos del distrito financiero de San Francisco.


 


Cena en Mission District: barrio con sabor a México

De aquí regresamos al hotel para cargar un poco las pilas, dejar las cámaras y salir a cenar. Teníamos entendido que los mejores tacos mexicanos de San Francisco se encontraban en el barrio de Mission District. Nombrado así después de que misioneros españoles fundaran la Misión de San Francisco de Asís en la época de colonización.

Así, en busca de los mejores tacos mexicanos empezó nuestra aventura nocturna. Cogimos el metro que nos dejaría en este barrio y dentro de la estación nos encontramos... ¡un puñado de billetes en el suelo! Había $115, por lo que nos iba a salir la cena barata ese día. Compramos nuestros billetes de metro, que nos costaron $5 ida y vuelta a cada uno. Una vez en el barrio, que por cierto nos pareció bastante apagado para la hora que era, pedimos indicaciones para ir a “La taquería”, que habíamos visto recomendada en varios sitios. Desafortunadamente cuando llegamos estaban cerrando, así que fuimos a la segunda opción que teníamos: “El Farolito”. Había bastante cola en la puerta así que teníamos buenas expectativas.

Pedimos tacos y quesadillas y cerveza mexicana Sol. Nos salió todo por unos $30, ¡nos pareció baratísimo! Todo estaba muy rico y las porciones eran bastante grandes, por lo que terminar los platos se convirtió en una tarea imposible. Además de la sala donde servían la comida, había un pub contiguo que también pertenecía al Farolito y en el que nos dejaron cenar, así que allí acabamos, al son de música latina del pub. Para finalizar, la camarera, muy simpática, nos recomendó tomar un digestivo. Sugerimos tequila y nos dijo varios nombres, uno de ellos era tequila “El Patrón”. Como fan de “Narcos”, no podíamos dejar pasar la oportunidad de probar ese tequila, así que elegimos no dudamos y le pedimos un par de shots. La sorpresa vino cuando nos trajo la cuenta... ¡$26 por los dos chupitos! La verdad es que nos dio la risa, después de encontrarnos más de $100 no teníamos derecho a quejarnos, pero nos sirve como anécdota para la próxima vez preguntar el precio antes de decir de pedir nada.

El downtown de San Francisco: una visita a evitar de noche

De vuelta al hotel, cogimos el metro de nuevo y paramos en la downtown. De alguna manera, no nos dimos cuenta y terminamos andando por esas calles que comentaba al principio que es mejor evitar de noche a toda costa (The Tenderloin).  Enseguida nos percatamos cuando vimos que ya no había apenas gente por la calle y los pocos que había parecían ser personas sin hogar (homeless) que pasaban la noche en tiendas de campaña en la calle. Alguno te hablaba o sonreía con la mirada perdida, otros ni siquiera prestaban atención y unos pocos se quedaban mirando cuando pasábamos, lo cual resultaba un poco intimidante. Hubo una ocasión en la que una mujer nos insultó a ambos al pasar por su lado, pero ni siquiera nos miró, simplemente lanzó un par de insultos cuando estábamos a su altura.

La razón de esto es que San Francisco cuenta con una población de al menos 7000 habitantes sin hogar, muchos de ellos con problemas mentales y algunos con adicción a las drogas. Esto, sumado a el elevado coste de la vivienda hace que se vean obligados a subsistir en las calles. Según el gobierno americano, San Francisco es la segunda ciudad con mayor población de homeless por metro cuadrado, sólo superada por Nueva York. Sin embargo, en Nueva York se les proporciona cobijo, mientras que en San Francisco este sector de la población no recibe apenas ayudas y por tanto tienen menos asilo y el que hay está repartido de una manera menos eficiente. El hecho de ver estas zonas marginales como The Tenderloin al lado del distrito financiero, hace que sea una realidad más presente para el resto de ciudadanos y por supuesto para el turista. Otro ejemplo es el distrito 6 donde se encuentra la mayor población de sin-techo de San Francisco, donde se encuentran las oficinas principales de compañías como Twitter y Uber entre otras.




Día 2: Golden Gate y Alcatraz. Lombard Street en coche y anochecer en Twin Peaks

El puente de San Francisco: Golden Gate

Amaneció un día completamente despejado, ¡todo un logro en San Francisco! Por la mañana temprano, cogimos el coche y nos fuimos directamente al Golden Gate. Estuvimos barajando la opción de cruzar el puente en bici, ya que hay varios establecimientos cerca del Fisherman's Wharf donde alquilan bicicletas, pero habíamos reservado tickets para ver Alcatraz a las 13:30 y no queríamos arriesgarnos a perder el ferry.

Para cruzar el Golden Gate hay que abonar una tasa, que se paga por internet. A nosotros nos costó unos $7-8. Se puede pagar a posteriori, pero hay que quedarse con la hora aproximada en la que se pasa por el puente, ya que al pagar te pregunta por el intervalo en el que has pasado. Nosotros fuimos sobre las 9 y regresamos sobre las 12:20, así que pusimos entre las 12:00 y las 12:30, intervalo que refleja la hora en la que volvimos a la ciudad. El único sitio donde te avisan de esto es a principio del puente, que hay un letrero que dice algo así como Fasttrack Toll.

Cruzar el puente que ha sido protagonista de tantas pelis y series es fascinante. Ver tan de cerca el rojo metalizado del puente y observar el skyline de la ciudad desde el mismo fue una verdadera pasada.




Casi nada más cruzarlo, al girar a la derecha hay un parking con un mirador donde se pueden contemplar unas espectaculares vistas de toda la bahía que incluyen la costa de San Francisco, la Isla de Alcatraz, Bay Bridge y Coit Tower.




Visita a Sausalito

Después de fotografiar el Golden Gate y la bahía desde todos los ángulos posibles, nos fuimos a Sausalito. Es un pueblito super pintoresco donde merece la pena darse un paseo y pararse a tomar un café en una de las terrazas que hay a pie de mar.

¡Se acercaba la hora de ir a ver Alcatraz! Volvimos con tiempo necesario para buscar aparcamiento y comer algo antes de subirnos al ferry. Mucho cuidado al aparcar: nosotros aparcamos en una calle que había relativamente cerca del Pier 39, en una zona residencial que parecía poco transitada y bastante inaccesible. Pero cual fue nuestra sorpresa al volver de Alcatraz que nos dimos cuenta que nos habían forzado ambas puertas delanteras del coche... Habíamos tenido que dejar las maletas dentro porque habíamos hecho el check-out del hotel por la mañana. Con suerte, no consiguieron abrirlo. Hablamos con un señor que estaba dentro de su coche aparcado justo en la acera de enfrente y nos dijo que no había visto nada raro en particular ese día pero que era muy corriente ver cristales rotos por esa zona. Ladrones y oportunistas aprovechan sabiendo que muchos turistas visitan Alcatraz y probablemente aparquen por esas calles y si encima hay maletas dentro, el postre está servido en bandeja.


Visita a la Isla de Alcatraz: la cárcel más segura del mundo

Antes de embarcar aprovechamos para comer algo rápido en el muelle 39, donde había mucho ambiente y un montón de tiendecitas y bares de todo tipo de comida. No tardamos mucho en dirigirnos al Pier 33, que era donde se encontraba el Ferry que nos llevaría a la isla de Alcatraz.




Habíamos reservado los tickets con antelación desde la página oficial de Alcatraz. El ticket para el tour de día cuesta $46.35, esto incluye el ferry y la audioguía. Según leímos, tienden a agotarse bastante rápido así que conviene reservarlos con tres o cuatro semanas de antelación, sobre todo si vas a estar solo un par de días en San Francisco y tienes menos posibilidad para elegir.

El tour de noche solo se hace determinados días y en el día que nosotros fuimos no estaba disponible así que hicimos el tour de día y la verdad que nos encantó. Antes de ir habíamos visto la peli de Clint Eastwood de “Escape from Alcatraz (“Fuga de Alcatraz”) para ponernos en antecedentes.




La audioguía es genial, son reproducciones de entrevistas a presos y a funcionarios que trabajaron en la prisión. Cuentan sus experiencias en detalle y anécdotas a la vez que te va guiando por las distintas secciones de la prisión. Uno de ellos contaba que en el día de nochevieja podían oír cada año la fiesta que acontecía en San Francisco, las risas de mujeres y la felicidad que derrochaban, a escasos 2.4 kilómetros de la prisión. Lo cual le atormentaba al sentirse tan cerca y a la vez tan lejos de esa libertad.

Alcatraz era la prisión de mayor seguridad de la época. Tras varios intentos de fuga y un motín, nadie había logrado escapar de Alcatraz con vida... hasta 1962, cuando 3 presos se las ingeniaron para hacer un agujero en la pared lo suficientemente grande para poder salir de la celda por los conductos de ventilación y seguir un plan bien elucubrado que les diera su ansiada libertad. Fabricaron cabezas con el material que conseguían robar de las clases de arte, que algunos presos podían disfrutar determinados días, con el fin de colocarlas en sus camas para que pensaran que estaban dormidos. Es impresionante ver esas cabezas ahí e imaginarte como ocurrió toda la historia.




Nunca se supo realmente si estos presos lograron salir con vida del agua o no. La temperatura del agua del mar es muy baja en invierno y se cree que es muy difícil nadar hasta la superficie sin morir de hipotermia, pero lo cierto es que nunca encontraron ningún rastro de sus cuerpos.

Poco después de esta fuga y debido al alto coste que la prisión suponía, Alcatraz cerró sus puertas para siempre y los presos fueron trasladados a otras prisiones. En el audio, algunos presos recuerdan el día del traslado como un día alegre en el que por fin abandonarían esa horrible prisión.



Cuesta imaginarlo hoy en día cuando paseas por los jardines en un día soleado viendo el precioso skyline de San Francisco que se ve desde la isla.



Conducir por Lombard Street

Aún nos quedaba por ver la famosa Lombard Street, apodada como la calle más “retorcida” del mundo. El día anterior habíamos pasado andando pero nos quedaba la curiosidad de bajar la calle con el coche así que fuimos a probar la experiencia de conducir por esta concurrida calle que ha sido escenario de numerosos videojuegos, entre ellos el famosísimo GTA: San Andreas, que te da libertad de movimiento en una ciudad ambientada en San Francisco. Obviamente, la calle la descendimos de una manera distinta a como se suele hacer en el videojuego...

Desde la misma Lombard Street, las vistas eran espectaculares y se podía apreciar la pendiente de las demás calles de la ciudad.




Anochecer en Twin Peaks

Como último y para despedirnos de esta divertida ciudad aprovechamos el atardecer para conducir a Twin Peaks, desde donde se puede observar San Francisco con un ángulo de 360 grados. Para ello hay que aparcar en la carretera y subir un pequeño monte de una elevación de unos 280 metros. Una vez arriba y con el sol ya escondido, San Francisco nos regaló estas magníficas vistas de las luces nocturnas en la ciudad. Con ello nos fuimos con la sensación de haber aprovechado estos dos días al máximo pero con ganas de volver en otra ocasión y explorar más rincones de esta bonita ciudad. ¡Hasta pronto San Francisco!




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Escrito por  16.Viajes

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