VISITAR EL TAJ MAHAL

Escrito por  16.Viajes    |   26 May 2019   |    2 comentarios


El Taj Mahal se encuentra en la ciudad de Agra, a 3 horas y media en coche de Nueva Delhi. Decidimos salir de la capital a las 5 de la tarde, por lo que llegamos prácticamente para cenar algo y descansar. La idea era visitar el Taj Mahal al amanecer del día siguiente, donde esperábamos encontrar la mejor luz para fotografiarlo y, con suerte, menos turistas también. Es importante saber que el Taj Mahal cierra los viernes, por lo que conviene planear la ruta y las visitas que se quieran hacer de antemano.


Nos alojamos en el hostal familiar Taj Castle Homestay. Es muy económico y está muy cerca del Taj Mahal, que era lo que más nos interesaba. Nos prepararon algo ligero y casero para cenar y en general nos pareció que todo estaba bastante aceptable. Eso sí, no pegamos ojo porque había un perro ladrando en la calle y el pobre se tiró toda la noche dale que te pego.


Al amanecer salimos del hostal caminando hacia el Taj Mahal y a los pocos metros encontramos un tuc-tuc, así que negociamos precio y nos llevó hasta allí. Enseguida conocimos a los habitantes más característicos que tiene la ciudad de Agra, los monos macacos. Éstos son considerados animales sagrados para el hinduismo y están por toda la ciudad. Hay que tener cuidado y no confiarse, es importante no intentar darles de comer ni acercarse demasiado, pues te pueden atacar. Una mordedura podría fastidiaros las vacaciones, ya que, como todo mamífero, son transmisores de varias enfermedades como la rabia. Los ciudadanos de Agra conviven con ellos de la forma más natural y se pueden ver en cualquier sitio que te puedas imaginar, nosotros nos los encontramos a la entrada del Taj Mahal.




Al llegar compramos la entrada en las taquillas que hay al lado del monumento (unos 14€ por persona). Mientras tanto, se nos acercaron varios hindúes a ofrecernos un tour guiado, lo que rechazamos en todas las ocasiones. Hay que andarse con ojo y en caso de aceptar pedirles que te enseñen su certificado de guía oficial, pues hay muchos timos. Incluso siendo tan temprano ya había una larga cola a la entrada, pero afortunadamente no tuvimos que esperar mucho porque iba bastante rápido. Te hacen pasar un control de metales y nos resultó curioso que separaban a los hombres de las mujeres en dos colas diferentes. Hay ciertos artículos que no están permitidos como trípodes, cascos auriculares, cargadores de móviles, artículos electrónicos (excepto cámaras), tabaco y productos relacionados. También está prohibido comer y fumar en todo el recinto.


Origen del Taj Mahal: Una historia de amor tallada en mármol

Aunque el Taj Mahal es popularmente conocido por su majestuoso mausoleo, en realidad es un complejo impresionante rodeado de jardines que ocupan alrededor de 17 hectáreas a orillas del río Yamuna. La entrada principal, conocida en hindi como Darwaza, está construida principalmente en mármol, reflejando la arquitectura mogol de los primeros emperadores de la dinastía. También hay dos edificios de arenisca roja a cada lado de la tumba: uno de ellos es la mezquita (Masjid) y el otro se cree que se construyó para obtener una perfecta simetría arquitectónica (Jawab).




El Taj Mahal fue erigido por orden del emperador Shah Jahan en honor a su esposa Mumtaz Mahal, durante los años 1632 y 1653. Aunque quizás primero deberíamos introducir al emperador Shah Jahan…

Shah Jahan nació con el nombre de Príncipe Khurram en el año 1592. Su padre, Jehangir, fue cuarto emperador de la dinastía Mogol y sucesor de Akbar. Durante la era de los Mogol, los Meena Bazaars, también conocidos como Kuhs Ruz o “Día de alegría” eran organizados durante el festival de año nuevo y estaban exclusivamente destinados para mujeres a excepción del emperador y algunos príncipes y nobles que podían asistir para adquirir joyas, ropas o artesanías de alta gama. Pues bien, en el catorceavo año del Príncipe Khurram surgió un flechazo entre éste y la princesa Arjumand Banu Begum, hija del primer ministro de la corte, cuando sus miradas se cruzaron entre sedas y abalorios en uno de los puestos del bazar. Según cuentan, Arjumand se estaba probando un collar de diamantes y el príncipe, sin dudarlo un instante, se ofreció a pagarlo. Después de este breve encuentro, el príncipe lo tenía claro: se casaría con la bella chica del bazar. Así sucedió cinco años más tarde, el 20 de mayo de 1612,  ya que según los astrólogos, era la fecha idónea para hacerlo.




Fue en el año 1628, con 35 años, cuando el príncipe sucedió en el trono para convertirse en el Emperador Shah Jahan y otorgó a su esposa Arjumand el título de Mumtaz Mahal, que significa “Joya del Palacio”. Aunque el Emperador tenía otras esposas, Mumtaz Mahal era su favorita y le acompañaba en todos sus actos oficiales. En el año 1631, Mumtaz Mahal falleció con 38 años, dando a luz a su catorceavo hijo. Shah Jahan prometió no volver a casarse jamás y construir el más preciado mausoleo sobre su tumba.


Según cuentan, el Emperador estaba tan desolado que ordenó mantener el luto a toda la corte durante dos años. Cuando se recuperó un poco de la dura pérdida, empezó su gran obra arquitectónica. Hicieron falta un total de 22 años y 22000 obreros para construir el monumento más bonito del mundo en memoria de su amada.


Dos años después de terminar la obra, el emperador cayó enfermo y sus hijos se declararon emperadores de Bengala y Guyarat. Uno de sus hijos le permitió seguir con vida bajo arresto domiciliario en el Fuerte de Agra. Según cuenta la leyenda, pasó el resto de sus días mirando por la ventana al Taj Mahal y tras 10 años, ya al morir en 1666, lo sepultaron en el mausoleo al lado de su esposa, donde  sus cuerpos descansarían unidos para siempre. El monumento pasó a conocerse como “Taj Mahal” y cuatro siglos más tarde, en 2007, obtuvo el privilegio de ser considerada una de las 7 Maravillas del Mundo Moderno.



Escrituras de la época relatan el mito de que el Emperador planeaba construir un mausoleo idéntico al Taj Mahal pero en mármol negro, el cual estaría situado en el lado opuesto del río Yamuna. Sin embargo, su hijo Aurangzeb lo destronó antes de que pudiera llevarlo a cabo. Aurangzeb ubicó la tumba de su padre en el Taj Mahal, al lado de la de su esposa, rompiendo así la perfecta simetría de su obra de arte. Éste era un hombre más comedido y para él construir un mausoleo nuevo para Shah Jahan hubiera sido un despilfarro.

Otra leyenda contada es que después de terminar dicha obra, el emperador mandó que les cortaran las manos a todos los obreros que participaron en el monumento para que jamás se viera otra igual. Sea esto cierto o invención, no se ha conocido obra semejante al Taj Mahal


El mausoleo está cubierto por una perfecta cúpula de mármol blanco, rodeada por bellos jardines y una mezquita.





Toda la decoración interior y exterior, los relieves florales, caligrafía y poemas persas están pensados al mismísimo milímetro, tal y como la perfecta simetría de esta obra de arte. En la cima de la cúpula de mármol, destaca el emblema o sello de la familia Mogol (Tamga). Originariamente fue construida en oro, pero alrededor del año 1800 fue reemplazada por bronce. El pináculo integra elementos de la decoración tradicional persa e hindú. La luna, clásico elemento islámico, colocada en la aguja principal hace que los extremos de la luna y el punto final se combinen para crear una forma tridente, símbolo tradicional hindú.




Imaginamos que el emperador Shah Jahan se alegraría de ver que su grandiosa y presuntuosa obra de arte no ha dejado a nadie indiferente, ya que recibe entre 7 y 8 millones de turistas al año.

Esta historia de amor además ha servido de inspiración a diversos escritores, habiéndose escrito hasta 11 libros con un núcleo común, el Taj Mahal. Que descansen para siempre los protagonistas de esta merecida Maravilla del Mundo Moderno.

No habíamos pegado ojo y yo personalmente empezaba a sufrir los daños de la comida india, también conocido como la enfermedad del viajero, pero al entrar aquí se nos olvidó todo y nos sentimos enormemente recompensados y agradecidos...